“MI” RESUMEN DE LA II JORNADA AEFAS

Hace unas semanas el Dr. José López Guzmán me propuso asistir a la II Jornada que celebraba la AEFAS (Asociación Española de Farmacia Social). El tema de dicha jornada era la medicalización en la sociedad. Tal vez no eran las mejores fechas para acudir a la capital, en pleno calor de verano, tras la euforia de la “décima” y la posterior abdicación del rey. Pero “me dejé liar” y le prometí a Pepe que redactaría algo sobre el tema. 

Como no sabía muy bien en qué consistía la medicalización comencé a informarme y empecé por lo básico. Una definición sacada de la página oficial de Osakidetza. Dice así “La medicalización se define como el proceso por el que problemas no médicos se tratan como problemas médicos” Como estas palabras se correspondían con la que aparecían en el folleto de la jornada llegué a Madrid con las ideas claras, convencida de que la jornada sólo serviría para “reforzar” mi preconcebida idea. 

¡Qué error! Porque aquel día, pese a que solo estábamos reunidos unas 30 personas, me di cuenta de un hecho. Del amplio campo donde podemos abordar el concepto “Medicalización” y lo difícil que resulta dar una definición precisa y completa de esas 14 letras.

El primer hecho que se me quedó grabado sucedió en la presentación cuando el vicepresidente de AEFAS, José Ignacio Centenera nombró el “top 20” de las enfermedades “que no lo son” refiriéndose a calvicie, embarazo, bolsas en los ojos, orejas grandes. Recuerdo que cuando escuchaba estos ejemplos, se me hacía difícil contener la risa. Un reír por no llorar porque ¿Hasta qué punto hemos llegado? Y ¿Por qué hemos llegado hasta aquí?

Intentaré resumir en unas breves líneas estas cuestiones. Pero antes de ello me gustaría analizar las enfermedades 14 y 20 del “top 20”: Infelicidad y soledad. Porque el kit de la cuestión que estuvimos debatiendo en la jornada durante horas acababa siempre en la misma idea. La medicalización trae consigo un problema psicológico o antropológico de base que hace que la propia persona se auto convenza de que la única salida disponible es tomar fármacos. Si se analizan cifras se está observando un aumento en el consumo de antidepresivos. El problema en si no es el antidepresivo sino lo que conlleva. El problema no es la medicalización sino el porqué de esa medicalización y sus consecuencias.

¿Cuáles son las causas? Ojala fuera fácil discriminar la auténtica causa pero son muy variadas y de diversa índole. Una de ellas es la gran cantidad de medicamentos de los que se disponen y su fácil acceso. Es más fácil pensar que una pastilla lo va a solucionar todo que no tratar de indagar en la vida personal. ¡Parece que mi idea inicial de estudiar una doble carrera Psicología-Farmacia no es tan descabellado como parecía! Pero me gustaría recordar que “la culpa” no es sólo de la industria farmacéutica y su idea de vender más. Es también de la sociedad, de los roles actuales. Parece que para que una mujer triunfe es mejor que esté delgada y sea lo más atractiva posible. Cuestión de género ¿o tal vez de sexo? como se discutía en la charla de la Dra. Ángela Aparisi. ¿Cuál es la solución? Quirófano y cirugía. ¿Y qué me dicen de los que usan dietas milagro y por ello dejan de tomar fármacos? ¿Esto es medicalización? Debatían María Jesús Serna y María de Domingo. Paradojas. Una parte de la población se medicaliza y la otra sigue reacia a tomar fármacos como puntualizaba la Dra. Conchita Tros. No me extraña que en el “top 20” se reflejara como enfermedad “Alergia al siglo XXI” Porque, con tanto prejuicio, tanta estética y falta de ética da ganas de salir corriendo. 

Ante este problema ¿Existe alguna solución? Yo creo firmemente en la educación. En la educación de la sociedad, en el conocimiento de la persona, por lo que destaco el papel del farmacéutico, tan poco valorado hoy en día. En la educación de los universitarios. Y ¿Por qué no? En un doble grado Farmacia- Psicología. No me creo que sea la única “rara” que se lo haya planteado. Hay que tener en cuenta de que la definición de salud que la OMS propone es utópica y poco real. Prefiero posicionarme con la idea del Dr. Antonio Pardo, “Salud es sencillamente poder vivir y hacer las cosas de cada día”  y para explicarla mejor me remito a un ejemplo claro y sencillo. Los abuelos. Tendrán que tomar varios medicamentos para tratar patologías de difícil curación pero siempre tendrán ese espíritu, esas ganas de vivir que los caracterizan. Es la falta de ilusión, el sufrimiento lo que se trata de “medicalizar”. Se comentaba en los debates posteriores a las conferencias que la generación de hoy no sabe sufrir. No sé. Puede que sea cierto. Lo que puedo afirmar es que siempre habrá alguien con una pastilla en la mano. Y ya sabemos que la dependencia con las pastillas no es moco de pavo. Círculo vicioso. Las empresas se frotan las manos, mayores ventas. ¿Entonces a qué se reduce la medicina? ¿Dónde está la ética?

Me gustaría recordar que los medicamentos no son inocuos y que hoy en día no hay ninguno que no disponga de efectos secundarios. Los riesgos siguen ahí. Por tanto. ¿Qué otro problema engloba la medicalización? Nuevos problemas de salud que tienen que ser tratados. El Dr. Julio Tudela usaba el ejemplo del Levonorgestrel y las ETS para defender su tesis “La medicalización es usar la farmacología para crear problemas en lugar de resolverlos”. Pero no olvidemos la soledad y la infelicidad que he comentado anteriormente. Lo que está claro es que nada es relativo y que cada ser humano es un mundo y “su problema” es “su problema”. ¿Vanidad? No, simplemente naturaleza humana. Y es difícil actuar contra ella.

Por tanto, y ya para finalizar… ¿Qué es realmente la medicalización? Sinceramente, no lo sé exactamente ya que hay muchas cuestiones en el aire y sin debatir. Pero voy a intentar definirlo y para ello voy a optar por la cocina, que como la medicalización “está de moda”, es decir, coger la batidora y mezclar todas las ideas además de añadir un toque personal. No sé cómo será el resultado, espero que “comestible”

“La medicalización consiste en tratar mediante fármacos (o en algunos casos alimentos y técnicas científicas) patologías que son percibidas como tal por parte del paciente, ya que son las que realmente le ocasionan sufrimiento, pero no desde el punto de vista médico. Esto incluye considerar síntomas menores como mayores, considerar riesgos como patologías o mostrar síntomas poco frecuentes como epidemias. La medicalización se puede observar desde varios campos como la nutrición y la estética. El auge de la medicalización viene ocasionado por la presión social y el amplio arsenal terapéutico. Dado que los medicamentos aportados son ineficaces e inapropiados la medicalización conlleva varios riesgos como el desprestigio de los profesionales sanitarios y la aparición de nuevas patologías, por lo que crea nuevos problemas que sólo se pueden arreglar mediante la educación y la información.”

Noticia vía: María Chávarri González 

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2014-06-30T00:00:00+00:0030/06/2014|