Lo que beneficia a mi profesión

Ayer pasó a visitarme un comercial de un laboratorio de “éticos” para invitarme a una sesión sobre: “El papel del farmacéutico ante el dolor” que iba  a ser impartida, en la sede del Colegio Oficial de Farmacéuticos de mi ciudad, por el jefe de la unidad del dolor de un Hospital de otra ciudad. 

Mi respuesta fue que esperaba la invitación para acudir a una sesión en el Colegio de Médicos sobre “El papel del traumatólogo en el diagnóstico del dolor” impartida por un boticario. Que a esa sí iría, pero no a que un médico me enseñe cómo hacer mi trabajo.

“Pues está causando mucho interés y los canapés son espectaculares” me replicó el comercial. Yo confirmé que no estaba dispuesto a acudir y ahí termino la conversación.

Al Colegio Oficial de Farmacéuticos (COF) le piden hora para impartir la sesión, pone en marcha el taxímetro y cobra. Mejor para las cuentas del COF, para las mías. Pero, ¿no existe ningún filtro para lo que se puede impartir? Con todo mi cariño; es hora de que los COF se mojen en la defensa de la ciencia de la profesión.

Al comunitario le invitan a un acto así y acude. ¿De verdad no sabe? ¿Necesita que un médico le diga que “si detecta, derive”? ¿Necesita que un médico le diga que igual que vende sin receta el Ibuprofeno 600 puede vender el Dexketoprofeno 25?… porque ese es el mensaje y objetivo de la citada sesión.

Yo soy firme partidario de la dispensación farmacéutica. Deberíamos poder dispensar un montón de fármacos que sabemos seguros y eficaces para nuestro paciente: Ibuprofeno, Dexketoprofeno, Sildenafilo… y deberíamos poder NO vender algunos productos que siendo de venta libre sabemos que van a mandar al paciente a urgencias (acetato de ulipristal).

Me pierdo los canapés pero, en este caso, mi conciencia está por encima de mi estómago. No estoy dispuesto a colaborar en aquello que no beneficia a mi profesión.

José Ramón García Soláns

Foto vía: Medicina vía photopin (license)

2019-01-18T08:56:00+00:0017/05/2016|