Innovación farmacéutica: “Los horizontes de la ciencia aplicada”

Enfocar este ensayo con un fin único de informar no sería representativo hacia mi persona. Yo no informo. Yo asimilo, analizo y ejecuto. No pretendo que nadie aprenda nada nuevo leyéndome.

Este no va a ser un ensayo científico, será un ensayo humano y, espero, una crítica social.

Sé por descontado y a ciencia cierta que poca información nueva puedo ofrecer a las personas que me lean. Lo que sí puedo es mostrarme vulnerable contando porqué es importante para mí la investigación, por qué millones de personas dependen de ella y por qué el desarrollo de medicamentos cambia, y salva, vidas. La innovación farmacéutica no es un capricho, es una necesidad.

Yo soy nieta de Tonino. Hombre que para la fecha de publicación de este ensayo debería haber cumplido 79 años.

Nunca lo hizo. Mi abuelo se quedó anclado en agosto de 2024, polimedicado y sin un diagnóstico concreto. El sistema sanitario falló innumerables veces. El único que no falló fue él.

Soy plenamente consciente de la cantidad de Toninos que hay alrededor del mundo. Muchos de ellos posiblemente cruzan aceras conmigo, hacen cola para comprar el pan o esperan de pie para recoger y abrazar a sus nietos. Cada uno de estos hechos merece ser vivido y apreciado, pero sin cambios, no hay mejoras; sin mejoras no hay novedad; y sin novedad no hay avances.

Para entender la innovación primero deberíamos saber definirla, no como un concepto, sino como una posibilidad de cambio. Entendemos la innovación farmacéutica como la creación y el desarrollo de nuevos medicamentos y terapias avanzadas para ofrecer posibilidades renovadas con un gran potencial de transformación sanitaria a personas cuya salud se ve comprometida en una era en la que las enfermedades crónicas, a parte de complejas, son dadas de lado.

El objetivo de este ensayo es explorar y analizar desde un punto de vista crítico y constructivo los horizontes de la industria farmacéutica y su impacto en la vida de quienes dependen de ella para una mejor calidad de vida.

El proceso en el descubrimiento de nuevos medicamentos ha experimentado una transformación radical gracias a las tecnologías modernas. La temida inteligencia artificial (IA) y el Big Data desempeñan un papel crucial en la identificación de patrones y en la predicción de la eficacia de compuestos. El uso de algoritmos matemáticos de aprendizaje automático ha permitido a los científicos analizar grandes cantidades de datos clínicos y genéticos de diferentes índoles, acelerando así la selección de candidatos para la experimentación y toma de resultados de pruebas de medicamentos.

Los casos más relevantes son los medicamentos contra el cáncer desarrollados en base a la IA para el desarrollo de tratamientos específicos, eficaces y menos invasivos. Conocer el genoma del paciente ayuda a desarrollar terapias dirigidas que pueden atacar específicamente células cancerosas, relevando a las sanas a un segundo plano en el que no son dañadas.

Aunque no es oro todo lo que reluce. La innovación, si no viene acompañada de una correcta formación para su desempeño, es inutil.

Muchos de nosotros estamos familiarizados con grandes cadenas textiles del grupo inditex, propiedad de Amancio Ortega.

 «A Amancio Ortega no se le perdona su éxito, porque hay algo en el español que le emponzoña las tripas de forma atrabiliaria contra quien triunfa»

El Subjetivo. Teodoro Leon Gross. 2 de diciembre de 2021

Aun siendo ampliamente criticado por movimientos políticos de nuestro país, Amancio donó casi 300 millones de euros a la sanidad pública en un acuerdo con el Gobierno de España y varias comunidades autónomas para la instalación de 10 aceleradores de protones.

Si te preguntas cuál es la utilidad de estas máquinas te diré que son unas herramientas revolucionarias en el tratamiento del cáncer. La protonterapia utiliza protones en lugar de rayos X para irradiar tumores. La principal ventaja es su capacidad para dirigir la radiación con un precisión excepcional, minimizando el daño de los tejidos sanos circundantes, especialmente importante en el tratamiento de tumores en áreas sensibles como el cerebro y la médula

La donación de Amancio ha permitido que más pacientes en España tengan acceso a esta tecnología de vanguardia, lo que representa un avance significativo en la lucha contra el cáncer. La instalación de estos aceleradores de protones no solo mejora las opciones de tratamiento disponibles, sino que también posiciona a España como un referente en la innovación médica y el cuidado del paciente.

Tristemente, todo esto tiene un pero, y en este caso es grande:

 «No hay formación (oficial) para manejar las máquinas de protonterapia contra el cáncer donadas por Amancio Ortega»

 «La Sociedad Española de Física Médica reclama actualizar la formación de los profesionales, que data de 1997 y ha quedado desfasada con las nuevas tecnologías»

De nada sirve la inversión en nuevas tecnologías médicas, terapias avanzadas e investigación si no va acompañada de una formación adecuada.

La ciencia avanza, los conocimientos también. Continuar desactualizados solo empobrece un sistema en el que día a día podrían darse grandes avances que se encuentran a día de hoy entorpecidos por culpa de una falta de rigor y de importancia.

Este es el caso de la protonterapia en nuestro país, pero podemos poner también el ejemplo de la necesidad del desarrollo de nuevos medicamentos.

 «Solo 1 de cada 10 moléculas que llega a los ensayos clínicos logra convertirse en un medicamento.

El retorno de la inversión a la hora de investigar un nuevo tratamiento es apenas del 1,8%»

La Nueva España

El proceso de investigación y desarrollo de nuevos fármacos implica una media de 10 a 12 años de desarrollo que puede no llevar a buen cauce. Grandes ideas y proyectos se quedan en pausa por la falta de recursos para costear los medios necesarios para llevar estos estudios a cabo.

Si no contamos con medios, ni financiación, ni profesionales, ni condiciones… ¿Qué nos queda?

El tema de este ensayo eran los horizontes de la ciencia aplicada. Yo, con pesar, creo que dichos horizontes se están nublando.

La ciencia aplicada abarca una amplia gama de disciplinas y áreas de investigación que buscan resolver problemas prácticos y mejorar la vida cotidiana. Algunos de los horizontes más prometedores de la ciencia aplicada incluyen la IA, las energías renovables, la biotecnología y la medicina personalizada… Pues bien, sin financiación para la formación y sin condiciones favorables para los formados, esto será solo un sueño lejano al que acceder desde nuestro país.

La ciencia tiene el deber de ser alcanzable para todos. Evitar su desarrollo, de la forma que sea, solo impide la posibilidad de que otro niño cruce la acera esperando que su abuelo tome su mano.

La industria farmacéutica es la esperanza de muchas personas, muchas realidades distintas, muchas historias que seguir contando.

Para que esto pueda ocurrir, debemos aceptar todas las ayudas, formar al mayor número de profesionales, ofrecer una buena calidad de vida y mantener la esperanza.

Me gustaría pensar que otros sí podrán optar a oportunidades de mejora gracias a que no se les dio de lado, no se rindieron y no dejaron de buscar en la investigación respuestas a todas sus preguntas.

La innovación farmacéutica no sólo salva vidas, da oportunidades.

Carlota Jiménez Castro

(Este trabajo ha sido galardonado con el Primer premio en el XII Concurso de Ensayo para Alumnos de Farmacia organizado por AEFAS en colaboración con la FEEF, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Navarra y la Facultad de Farmacia y Nutrición de la Universidad de Navarra)

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