LA AUTOMEDICACIÓN: ¿SOLUCIÓN O PROBLEMA?

Introducción

Vivimos sin pararnos a pensar en todos los procesos que ocurren constantemente en nuestro cuerpo. Cada latido del corazón, cada pensamiento, lleva detrás una serie de mecanismos que dan lugar a un equilibrio que nos permite vivir. Sin embargo, esto puede ser un arma de doble filo. Esta complejidad implica también vulnerabilidad. Los cambios que se producen al introducir sustancias exógenas pueden desencadenar en interacciones inesperadas.

 Imaginemos el caso de Laura, una joven de 26 años que lleva varios años tomando anticonceptivos. Hace unas semanas, tras sentirse decaída durante varios meses, decidió comenzar a tomar Hierba de San Juan, una planta natural bastante conocida en redes sociales por mejorar el estado de ánimo. Al tratarse de un producto natural, Laura pensó que no tendría ningún efecto nocivo en su cuerpo. Sin embargo, semanas después descubre que está embarazada.

 ¿Cómo es posible que haya ocurrido algo así?

La respuesta se encuentra en todo ese entramado que regula nuestro organismo. La introducción de nuevas sustancias puede llevar a una alteración que, aunque parezca inofensiva, puede incidir en procesos fisiológicos.

En este caso, Laura no ha contado con información exhaustiva para saber todo lo que la Hierba de San Juan podría desencadenar en su organismo. Esta planta, a pesar de parecer inocua, es una de las que mayor interacción tiene en nuestro organismo. Uno de sus principios activos, la hiperforina modula la acción de enzimas del citocromo P450, encargadas del metabolismo de algunos fármacos.

En particular, muchos anticonceptivos orales son sustratos de CYP3A4, y la hiperforina induce su actividad, haciendo que estos se metabolicen más rápido reduciendo su eficacia. Es decir, el fármaco se degrada más rápido, impidiendo que ejerza su función.

¿Qué ha fallado entonces? En gran parte, la falta de información y la creencia extendida de que todo aquello de origen natural es sano.

Este ejemplo ilustra un fenómeno cada vez más común en nuestra sociedad: la automedicación. Aunque en algunos casos puede parecer una solución rápida, también puede conllevar riesgos importantes cuando se realiza sin la información o consejos adecuados.

A partir de esto surge un debate fundamental: ¿hasta qué punto la automedicación puede ser beneficiosa y cuándo es un peligro para la salud?

Desarrollo

Vamos a comenzar definiendo la automedicación. Esta se entiende como el empleo de medicamentos por parte de un individuo sin que intervengan los profesionales sanitarios, generalmente para tratar y paliar síntomas menores. Es decir, conlleva a una ausencia de diagnóstico, asesoramiento y seguimiento.

Sin embargo, también debemos considerar, como señala la revista Ciencias de la Salud (1), que la automedicación no solo se trata de cuando una persona consume medicamentos sin supervisión médica, sino también cuando los modifica, ya sea su dosis o el tiempo de empleo.

Ambas situaciones pueden tener consecuencias graves en la salud, como desarrollar resistencia a los antibióticos, una de las mayores preocupaciones en la actualidad.

Sin embargo, no todos los aspectos son negativos. La Organización Mundial de la Salud introduce el concepto de automedicación responsable (2), entendido como el empleo de medicamentos sin receta para paliar afecciones menores, siempre con un uso responsable, permitiendo una mayor autonomía en el paciente y agilizando el sistema sanitario.

Si fuera necesario una consulta médica por cada molestia leve o un simple resfriado común, los servicios de atención primaria se verían saturados. En este sentido, la automedicación de fármacos sin receta permite tratar afecciones con mayor agilidad, permitiendo priorizar las más graves.

No obstante, para que este modelo funcione, y se pueda promover una mayor autonomía en el paciente de forma segura, resulta fundamental el papel de los profesionales sanitarios, especialmente del farmacéutico comunitario.

Los farmacéuticos son una pieza clave en nuestra sociedad, ya que actúan como puente entre la población y el sistema sanitario, siendo uno de los contactos más cercanos para los ciudadanos, sobre todo en los entornos rurales, siendo en muchas ocasiones, el único profesional sanitario.

Desde la farmacia, orienta a los pacientes, ofrece información sobre el uso adecuado de los medicamentos y advierte de los riesgos.

Sin embargo, esta responsabilidad no recae únicamente en ellos, sino también en cada individuo. La automedicación responsable exige que los pacientes sean conscientes y prudentes. Esto implica que deben respetar las dosis, mantener los intervalos de administración y evitar el consumo indiscriminado de medicamentos.

En este contexto, es de vital importancia el prospecto de los medicamentos. Ese papel que muchos pacientes se olvidan de su existencia, pero que constituye una herramienta fundamental para garantizar el uso correcto de los distintos fármacos.

Con el objetivo de mejorar el acceso a la información, en los últimos años se han comenzado a desarrollar nuevos proyectos. En España, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha impulsado diversas iniciativas para facilitar la consulta digital de medicamentos. Entre ellas destaca un proyecto iniciado en 2022, en el que se evalúa eliminar el prospecto en papel y ofrecerlos exclusivamente en formato digital. (3)

No obstante, esta propuesta ha generado debate, ya que podría dificultar el acceso a determinados grupos de la población, especialmente a las personas de edad avanzada, que tienen menor familiaridad con herramientas tecnológicas.

Este tipo de iniciativas pone en relieve que es necesario una actitud proactiva por parte de la población, que deben responsabilizarse de informarse adecuadamente y consultar a los profesionales sanitarios ante cualquier duda.

Según el artículo de prensa publicado en iSanidad (4), resalta que uno de cada diez ciudadanos reconoce que la principal fuente de información sobre el medicamento que toma es el prospecto.

Por este motivo, para que se pueda regular y hacer un modelo de sanidad prospero, debemos trabajar en diferentes ámbitos. Para comenzar, es importante replantearnos el papel del prospecto.

En muchas ocasiones, la población tiene dificultades para comprender los tecnicismos y pasa desapercibido. Por ello, sería conveniente que fuese más clara y atractiva, de modo que pueda ser comprendida por una mayor parte de la población, y se detengan a leerlo.

Por otro lado, también es importante fomentar el uso de recursos fiables de información. En la actualidad existen herramientas como el Centro de Información Online de Medicamentos de la AEMPS (CIMA), que permite consultar la ficha técnica de distintos fármacos. Asimismo, es necesario promover un uso responsable de las redes sociales, especialmente entre los jóvenes, para evitar que la información se base únicamente en contenidos vacíos. No obstante, cada vez más profesionales sanitarios utilizan las redes sociales para acercar el conocimiento científico a la población.

Ahora bien, el abuso de ciertos fármacos, pueden comprometer la salud de cada individuo, y desencadenar en problemas relevantes. Uno de los ejemplos más preocupantes se observa en el uso de los antibióticos, concretamente su resistencia.

Y es precisamente en este punto donde la automedicación adquiere un papel especialmente relevante.

Es un problema que cada vez está más al alza, tal es así que informes de la OMS señalan que en 2023 una de cada seis infecciones bacterianas fue resistente a los tratamientos con antibióticos (5), lo que refleja su magnitud.

Pero, ¿cómo hemos llegado a este punto?

El problema de los antibióticos es que las bacterias tienen diversos mecanismos para hacerse resistentes. Al replicarse rápidamente, pueden sufrir mutaciones que beneficien su supervivencia. Al igual que pueden transmitirse entre ellas plásmidos de resistencia, o producir enzimas capaces de modificar el antibiótico, entre otros.

Si a esto le sumamos factores, como la presión selectiva ejercida, es decir, el empleo masivo de un determinado antibiótico para tratar una determinada enfermedad; el uso de dosis o duraciones inadecuadas; tratar enfermedades víricas con antibióticos, … Nos encontramos con un panorama preocupante, que no han hecho más que agravar la situación.

Parte del problema radica en una creencia muy extendida, en el que los antibióticos son el remedio para casi cualquier enfermedad, desde un dolor de garganta hasta una infección vírica. Sin embargo, esto no es verdad, ya que los antibióticos sólo son eficaces frente a infecciones bacterianas.

Y aquí es donde se resalta la necesidad de una responsabilidad compartida, tanto por los profesionales sanitarios como los propios pacientes. Debemos dar visibilidad y quitar el sesgo de que los antibióticos sirven para tratar cualquier enfermedad.

Si un antibiótico está prescrito para cinco días, es necesario que se respete. No debemos dejar de tomarlo al tercer día, aunque nos sintamos mejor. Esto puede desencadenar en una resistencia, y que sea más difícil frenar la infección. La autonomía del paciente no significa tomar decisiones indiscriminadas o sin asesoramiento sanitario; sino facilitad y contribuir de forma responsable y proactiva.

Existen datos que refuerzan la idea del abuso que se ha ejercido. La pandemia es un ejemplo claro: solo alrededor del 8 % de los pacientes con la COVID-19 presentaba infecciones bacterianas; sin embargo, el 75 % de los pacientes hospitalizados recibió tratamiento antibiótico (6).

Es importante también que la visión negativa no minimice los esfuerzos que actualmente se están realizando para combatir este problema. En los últimos años se han puesto en marcha distintas iniciativas destinadas a promover un uso más responsable de los antibióticos. Un ejemplo destacado es el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN).

Siendo sincera, al comenzar este ensayo no imaginaba que existieran tantos recursos disponibles. Lamentablemente da la impresión de que muchos de ellos siguen siendo poco conocidos.

Existen plataformas, como es la del propio PRAN, donde se publican datos que permiten comprender mejor la gravedad del problema. Sin embargo, como hemos mencionado anteriormente, esto a veces no es suficiente.

El problema en muchas ocasiones es cuando una publicación viral puede tener más impacto y relevancia que las recomendaciones de profesionales.

Esto contribuye a que muchas personas tomen decisiones basándose en información incompleta o errónea y no contrastar. La automedicación sin información adecuada puede generar efectos adversos, y por ello, debemos comenzar en nosotros mismos.

La autoeducación sanitaria es fundamental, y puede prevenir complicaciones, y proteger nuestra salud de manera efectiva.

Conclusión

De algún modo, esto nos lleva al comienzo del ensayo. Laura no tomó la Hierba de San Juan tras consultar a un profesional. Lo hizo porque, como ocurre cada vez más en la actualidad, encontró una publicación que mostraba una solución sencilla para mejorar su estado de ánimo, y le pareció inocuo.

Por ello, es importantes respaldar información. En este contexto, la divulgación científica y el papel de los profesionales sanitarios se vuelven más importantes que nunca. No basta solo con el acceso a la información, sino también es imprescindible educarnos, contrastar y tomar decisiones responsables.

Bibliografía

  1. Mar 4. Crece el mapa de motivaciones para automedicarse [Internet]. Paho.org. 2021 el 6 de marzo de 2026]. Disponible en: https://www.paho.org/es/noticias/4-3-2021-crece-mapa-motivaciones-para automedicars
  2. La automedicación ¿qué es. MEDICAMENTOS SIN RECETA Y AUTOMEDICACIÓN RESPONSABLE [Internet]. Saludcastillayleon.es. [cited 2026 Mar 6]. Available from: https://www.saludcastillayleon.es/escueladepacientes/es/guias recursos/automedicacion-responsable.ficheros/2985271 Automedicaci%C3%B3n%20responsable_compressed.pdf
  3. Proyecto para la supresión del prospecto en papel en los medicamentos de uso humano de ámbito hospitalario [Internet]. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. 2025 [cited 2026 Mar 6]. Available from: https://www.aemps.gob.es/industria-farmaceutica/etiquetado-y prospectos/proyecto-para-la-supresion-del-prospecto-en-papel-en-los medicamentos-de-uso-humano-de-ambito-hospitalario/
  4. Leon J. El prospecto en papel, garante de la equidad en peligro de desaparecer [Internet]. iSanidad. 2025 [citado el 9 de marzo de 2026]. Disponible en: https://isanidad.com/321024/el-prospecto-en-papel-garante-de-la-equidad-en peligro-de-desaparecer/
  5. La OMS advierte de la resistencia generalizada en todo el mundo a antibióticos de uso habitual [Internet]. Who.int. [citado el 10 de marzo de 2026]. Disponible en: https://www.who.int/es/news/item/13-10-2025-who-warns-of-widespread resistance-to-common-antibiotics-worldwide
  6. La OMS informa del uso excesivo y generalizado de antibióticos en los pacientes hospitalizados por COVID-19 [Internet]. Who.int. [citado el 9 de marzo de 2026]. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/26-04-2024-who-reports widespread-overuse-of-antibiotics-in-patients–hospitalized-with-covid-19

María Fernández Silva

Este trabajo ha sido galardonado con el Tercer premio en el XIII Concurso de Ensayo para Alumnos de Farmacia organizado por AEFAS en colaboración con la FEEF, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Navarra y la Facultad de Farmacia y Nutrición de la Universidad de Navarra

2026-09-14T18:55:39+00:0014/09/2026|