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Por Alejandro Forcada Tomé (Graduado en Farmacia)

Me encuentro indignado al leer que el pasado martes 13 de noviembre, la Mesa de la Profesión Enfermera, integrada por el Consejo General de Enfermería y el Sindicato de Enfermería (SATSE), elaboró un folleto informativo en el que difama a la profesión farmacéutica, a la Atención Farmacéutica y a la Farmacia Comunitaria. 

En dicho folleto, del que se pretende repartir 100.000 copias en ambulatorios de Euskadi, Madrid, Comunidad Valenciana, Cataluña y Galicia, se realizan una serie de afirmaciones sobre los farmacéuticos que, personalmente y profesionalmente como farmacéutico que soy, me gustaría contestar y compartir. Adjunto con esta publicación el folleto para que se pueda leer y así comprender mejor la argumentación que detallo a continuación.

•Primera afirmación: “El objetivo de la mal llamada “farmacia comunitaria” es el lucro".

Este es el primer punto que se señala en folleto. Es una acusación muy grave y una falta de responsabilidad lanzar estos mensajes destructivos a la población general. Aclaremos las cosas. El objetivo de la Farmacia Comunitaria que trabaja mediante la Atención Farmacéutica es dar respuesta a las nuevas necesidades de los pacientes.

Los farmacéuticos antiguamente se dedicaban a fabricar los medicamentos. Hoy en día, dicha labor la realizan las industrias farmacéuticas. Cuando aparecieron las compañías farmacéuticas, la labor de las farmacias fue la de asegurar la disponibilidad de medicamentos para toda la población, es decir, proveer de los medicamentos necesarios a la sociedad. No obstante, desde los años 80 en EEUU, se inició la implantación de la Atención Farmacéutica, que trataba de dar respuesta a las nuevas necesidades de los pacientes con respecto a los medicamentos. La sociedad ya no necesitaba que el farmacéutico de la Oficina de Farmacia elaborara medicamentos (porque de eso se encargaba la industria farmacéutica), ni que los distribuyera (porque esa necesidad ya se estaba cubriendo); la sociedad necesitaba que los farmacéuticos se implicaran en garantizar un uso racional de los medicamentos.

Por lo tanto, el objetivo de la Farmacia Comunitaria y de la Atención Farmacéutica es cuidar de los pacientes y dar respuesta las nuevas necesidades que estos tienen con respecto a los medicamentos en la actualidad.

•Segunda afirmación: “los farmacéuticos no están capacitados ni habilitados para realizar atención farmacéutica” y “la “farmacia comunitaria” no tiene respaldo legal”.

La ley 16/1997, de 25 de abril de regulación de servicios de las oficinas de farmacia, determina que entre los servicios esenciales de las farmacias se encuentra la Atención Farmacéutica. Fue en 2001 cuando, mediante el Documento de Consenso sobre Atención Farmacéutica, se definió la Atención Farmacéutica como “la participación activa del farmacéutico para la asistencia al paciente en la dispensación y seguimiento de un tratamiento farmacoterapéutico, cooperando así con el médico y otros profesionales sanitarios a fin de conseguir resultados que mejoren la calidad de vida del paciente. También conlleva la implicación del farmacéutico en actividades que proporcionen buena salud y prevengan enfermedades.” 

Este documento fue publicado desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Por lo tanto, queda claro que el farmacéutico sí está preparado y amparado por la ley para realizar Atención Farmacéutica en la Farmacia Comunitaria española. Además, si se necesitan ejemplos de cómo los farmacéuticos estamos preparados para ello, se puede prestar atención a países como EEUU, Reino Unido, Australia o Canadá, entre otros, en los que desde hace muchos años la Atención Farmacéutica está implantada.

En cuanto al argumento de que “la “farmacia comunitaria” no tiene respaldo legal”, simplemente cabe aclarar que legalmente a las farmacias se les reconoce como “oficinas de farmacia”. El origen del término “farmacia comunitaria” proviene de la creación del movimiento de Atención Farmacéutica, a partir de la cual, se acuñó dicho término. Su objeto era referirse al cambio que debía darse en las oficinas de farmacia en cuanto a la necesidad de centrarse en las nuevas necesidades del paciente, que quedarían cubiertas con la Atención Farmacéutica. Por lo tanto, el término “farmacia comunitaria” conviene aclarar que solamente pretende nombrar a las oficinas de farmacia que trabajan siguiendo los protocolos de Atención Farmacéutica. El término “farmacia comunitaria” puede no tener una validez legal, pero la Atención Farmacéutica sí, así que este argumento me parece un sin sentido o una confusión en vez de un argumento válido contra los farmacéuticos.

Reflexión personal

Al investigar más acerca de esta noticia, he comprobado que, lamentablemente, estos ataques contra la profesión farmacéutica no es algo nuevo y que, desde el Sindicato de Enfermería (SATSE), llevan algo más de un año lanzando artículos con dicho contenido. He llegado a leer cosas como que “el seguimiento de los pacientes crónicos o plurimedicados o la revisión de botiquines familiares y visitas a domicilio, son competencia exclusiva de los profesionales sanitarios de Atención Primaria (enfermeras y médicos)”. Vamos a ver,  esto no es cierto a tenor de la legislación vigente sobre la regulación de servicios de las oficinas de farmacia. También podríamos atender al artículo 86 del Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios; en el que se señala que “los farmacéuticos, como responsables de la dispensación de medicamentos a los ciudadanos, velarán por el cumplimiento de las pautas establecidas por el médico responsable del paciente en la prescripción y cooperarán con él en el seguimiento del tratamiento a través de los procedimientos de atención farmacéutica, contribuyendo a asegurar su eficacia y seguridad.” Por lo tanto, los farmacéuticos si pueden, y deben, realizar estas actividades en beneficio del paciente.

En fin, ¿qué más decir sobre este tema? Personalmente, me parece una tremenda falta de prudencia por parte del Sindicato de Enfermería y el Consejo General de Enfermería realizar ataques, tan fuertes y con argumentos susceptibles de crítica, contra los farmacéuticos. No obstante, me parece que es cruzar una línea roja el pretender repartir estos folletos en los ambulatorios porque esto supone una manipulación a la población causando miedo, desconfianza y desamparo; que es precisamente lo contrario de lo que, como profesionales sanitarios, nos interesa.

Habrá que organizarse, habrá que desarrollar los servicios farmacéuticos teniendo en cuenta a los demás profesionales sanitarios, pero en ningún caso se debería caer en intentar desprestigiar públicamente, mediante folletos u otras campañas, a otros profesionales sanitarios, porque al final eso sólo acaba perjudicando a los pacientes y la población general; y sólo muestra la inmadurez y falta de prudencia por parte de los que realizan dichos ataques.

Pueden ver el folleto pinchando AQUÍ

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