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Hegel tiene un plan

 

Y mira que aparecen nombres a lo largo de la carrera de Farmacia, pero no Hegel. 

Lo que faltaba. Vaya forma de empezar un ensayo. 

El caso es que cuando hablamos de diseñar un plan de estudios para una carrera, hablamos de diseñar una caja de herramientas, y esa caja de herramientas debe ser distinta según el profesional que deba resultar del proceso. Por tanto, para diseñar la caja de herramientas adecuada, lo primero que debe hacerse es evaluar qué profesional se necesita.

Hegel señaló, en una de sus obras, que si una filosofía antigua renacía en un momento histórico posterior, era solamente “la momia de un pensamiento anterior” ya que en ese momento histórico posterior “el espíritu del mundo se ha movido más allá”. Es decir, aplicar un plan obsoleto en un contexto completamente nuevo parece la mejor forma de convertirnos en las “momias de la vieja Farmacia”. Como no queremos ser momias (bastantes vendas vemos ya), queridos farmacéuticos, debemos examinar minuciosamente qué tipo de profesional de la salud se espera de nosotros y, a partir de ese “modelo de nuevo farmacéutico”, trazar el “plan de estudios del nuevo farmacéutico”.

 Una profesión biosanitaria no merece existir si es sólo para mantener viva la llama del intelectualismo de los profesionales que la componen, sino únicamente cuando dota a la sociedad de un servicio único que puede (y debe) ser complementado pero no puede ser sustituido ni siquiera por el conjunto de todos sus complementarios. Así pues, enfrentémonos a la pregunta más dura de todas desde el principio: ¿Qué es lo que la sociedad necesita de lo que únicamente nosotros podemos y debemos aportarle como farmacéuticos? ¿Un conglomerado de profesiones que aúna en una sola persona a quien no sabía si estudiar Medicina, Química o Biología? ¿Unos “buenos muchachos” que te dan el ibuprofeno 600 sin receta cuando los de la otra calle no? 

Pues vaya faena, Hegel no escribió nada sobre eso.

Queremos ser los agentes sociosanitarios especializados en los fármacos. No queremos ser los que tienen que insistir en lo importantes que son, sino los que se ganen a pulso el tan cacareado calificativo de “profesionales del medicamento”. Esto pasa, irremediablemente, por la formación previa necesaria para realizar de forma óptima las actividades que acompañan a este calificativo, como pueden ser tanto la dispensación (ojo, no “sólo venta”) como el control, indicación y seguimiento de la farmacoterapia, inclusive detección de problemáticas asociadas a la misma.

Y eso no es todo. Hemos hablado sobre “no ser las momias de la antigua Farmacia”, es decir, necesitamos una actualización de las herramientas de las que disponemos los farmacéuticos para adaptar nuestras labores a los vertiginosos cambios de origen social (y político) que afectan a nuestra relación con los pacientes, así como a los dinámicos avances digitales, bioquímicos, genéticos, tecnológicos y terapéuticos disponibles (que, junto con las crecientes posibilidades de elaborar fármacos partiendo del arsenal que estos nos proporcionan, hacen imprescindible el dominio de la aplicación de los mismos).

¿Mucho por conocer, no? Pues manos a la obra:

Para comenzar, debemos tratar aspectos generales a todas las asignaturas. Las asignaturas del grado en Farmacia deberían estar estrictamente orientadas a generar un farmacéutico. Con esto me refiero a que no basta con aprender, por ejemplo, Fisicoquímica, si después no se explica con claridad cómo aplicar esta disciplina a comprender, por ejemplo, qué proceso es el responsable de la formación de cristales en un inyectable. Partiendo de ello, el plan de estudios de Farmacia necesita integrar numerosos ejemplos, anécdotas y aplicaciones en clara relación con los fármacos: siempre que un profesor ha conseguido transmitir y mostrar a mi clase que su asignatura tenía una clara relación con el objetivo global de la carrera, esa asignatura ha gozado de unas tasas elevadísimas de asistencia y una gran satisfacción con respecto a las enseñanzas del docente. No basta con presuponer que, por ejemplo, la asignatura de Técnicas Analíticas tiene, obviamente, todo que ver con multitud de análisis cuyo fundamento será el día a día de muchos de los profesionales farmacéuticos, sino que se debe reiterar claramente y hasta la saciedad cómo podrá esta asignatura ser aplicada en el futuro del profesional. Este método es la piedra angular de la motivación para muchos alumnos. Siguiendo esta senda, ninguna de las personas que realmente comprende (y no sólo lo dice de boquilla) que los conocimientos que se explican en la asignatura de Botánica son la base del desarrollo de nuevas preparaciones fitoterapéuticas ha dicho jamás nada parecido a “estudiar más partes de plantitas no, por favor”.

Es una misión clave del profesor esta transmisión manifiesta de la interrelación asignatura-grado al alumnado, y hacerlo con entusiasmo. Nuestro profesor de Genética consiguió transmitírnoslo, por ejemplo, mencionándonos desde la mismísima primera clase como, gracias a la farmacogenética, en un futuro muy cercano las terapias se individualizarán cada vez más en función de los polimorfismos de cada individuo.

Y la sola mención de la farmacogenética ya nos lleva a hablar del “farmacéutico de nuevo tipo”, y de qué formación puede responder a las necesidades del mismo para llevar a cabo su actividad, sea cual sea su dedicación final. Es por ello que debemos tratar las asignaturas fundamentales módulo a módulo, pero antes de comenzar es preciso añadir algo: es necesario que las asignaturas que tengan íntima relación entre sí y expliquen una misma problemática desde diferentes ángulos (como, por ejemplo, Farmacología, Análisis Clínicos y Atención Farmacéutica) traten de enseñar las unidades de forma simultánea en el tiempo, de modo que se concibe una imagen más exacta de la realidad farmacéutica.

Dicho esto, a por ello:

1.Farmacia social y marco sociohistórico del farmacéutico:

Dado el gran desarrollo que debemos imbuir al ámbito asistencial de la Farmacia, va a ser estrictamente necesario que los farmacéuticos se formen en materias que permitan un preciso conocimiento de la situación del paciente que tienen delante en lo psicológico y social. El farmacéutico comunitario debe saber lidiar con los nervios de los pacientes,  detectar cuándo estos lanzan mentirijillas piadosas (no para hacer de justiciero sino para ayudarle), leer la conducta de sus pacientes y poder darles tanto las peores noticias como los mejores consejos con un gran tacto emocional y al mismo tiempo con gran firmeza y seguridad. Esto es harto difícil a no ser que se proceda a integrar asignaturas como Psicología o Sociología en el grado de Farmacia, por lo que estas se tornan muy necesarias. Este tipo de asignaturas de corte social serán también una pieza clave para los farmacéuticos que se dediquen al ámbito industrial o a la investigación, dado que mostrarse hábil cuando miembros del equipo se vean bloqueados por problemáticas sociales y saber moverse entre situaciones de alta presión psicológica es fundamental a la hora de mantener a todo el equipo con la cabeza fría durante el desarrollo de una molécula bioactiva o de un nuevo medicamento. En definitiva, generan farmacéuticos líderes.

Junto a estas, creo que es fundamental integrar unas ciertas nociones de los elementos de Ciencias Políticas más directamente relacionados con la Farmacia (combinado con Historia de la Farmacia y Legislación, podría ser una gran combinación para aprender acerca de la profesión desde un prisma que permita analizar nuestra trayectoria histórica [incluyendo el presente] como profesión, y elucidar la mejor forma de continuarla en el contexto sociopolítico de cada país). Puede parecer absolutamente aburrido para muchos alumnos leer en un plan de estudios “Política Farmacéutica”, pero la realidad es que cuando luego surgen debates entre nosotros, tanto en clase como en una cafetería, apenas hay alumnos de Farmacia que sepan moverse entre los tan sonados conceptos “liberalización” o “intervención estatal” sin tropezarse dialécticamente dos o tres veces en sus argumentos, o sin argumentar en base a prejuicios (infundados la mayor parte de las veces). 

Además, dada la importancia de los grandes números a la hora de predecir problemas en relación con la salud y la medicación, Salud Pública se torna nuclear también. 

Y, cómo no, para atender correctamente a cada paciente y desenvolvernos de forma acertada en los objetivos que nos marcamos con respecto a estos, es crucial aprender Atención Farmacéutica así como Ética/Deontología cursadas al mismo tiempo, de modo que mientras se aprende a, por ejemplo, realizar un adecuado seguimiento farmacoterapéutico de un paciente, también se aprenden los principios morales según los cuales este debe realizarse.

2.Química:

Todos los medicamentos están compuestos gracias a fuerzas químicas y actúan por mecanismos de acción que, de un modo o de otro, siempre integran la Química. Es por ello fundamental que los farmacéuticos tengamos unas potentes bases de Química: Química Orgánica, Inorgánica, Farmacéutica, Fisicoquímica, nociones sobre análisis y experiencias en laboratorios de síntesis (orientándose fundamentalmente todas ellas hacia los fármacos, como se ha postulado anteriormente: generación química de compuestos bioactivos, mecanismos químicos de interacción fármaco-receptor, etc.) deben ser materias obligatorias sea cual sea el objetivo personal de cada alumno de Farmacia, dado que constituyen una de las competencias que más claramente deben cimentar a cualquiera que quiera llamarse experto en “algo que fundamentalmente está compuesto y regulado por leyes químicas”.

3.Bases biológicas de la Farmacia:

Pero los fármacos no son “simple” química, sino que están destinados a ejercer un efecto sobre organismos vivos. Esto nos introduce directos en las cuestiones biológicas: la Bioquímica es una base fundamental para comprender los puntos sobre los cuáles puede un fármaco actuar (y debería cursarse exactamente al mismo tiempo que la Fisiología, dado que una y otra asignatura son las dos caras de la misma moneda y se complementan una a la otra). Microbiología y Parasitología son también necesarias dado que son responsables de una enorme fracción de enfermedades, y conocer bien a estos seres es, lógicamente, la base para poder combatirlos. Una sola asignatura debería integrar los conceptos más acuciantes de Botánica y Fisiología Vegetal que puedan ser posteriormente tomados como base para comprender la Farmacognosia, vital a su vez para comprender la obtención de medicamentos desde fuentes vegetales. 

La Genética (con una cardinal orientación hacia la Farmacogenética y la Farmacogenómica) es una de las disciplinas que más importancia debe tomar dentro de este módulo, dado que los nuevos farmacéuticos van a encontrarse dentro de nada, en todos los ámbitos, con que van a poder pedir la secuencia genómica de un paciente para indicar un tratamiento u otro en un hospital, con que según polimorfismos del citocromo p450 van a ser capaces de detectar una interacción farmacológica en su Oficina de Farmacia, o con que estudiando las bases genéticas de una enfermedad van a ser capaces de fijar una nueva diana terapéutica a la cual dirigirse al investigar una nueva terapia. 

Todo apunta a que en un par de décadas sea imposible entender la Farmacia sin la Genética.

4.Farmacia y Tecnología:

La antes llamada “Farmacia Galénica” forma absoluta parte de las competencias nucleares del farmacéutico. Resulta más que obvio que un farmacéutico no puede ser tal sin un amplio conocimiento de las formas farmacéuticas, vías de administración, funcionamiento y diferencias entre diferentes presentaciones… Es por ello que indiscutiblemente una extensa parte de este módulo debe estar formada por disciplinas representadas en la Tecnología Farmacéutica, que tendrá que ir evolucionando conforme nuevas formas farmacéuticas salgan a la luz y otras queden obsoletas, por lo que es uno de los bloques que más debe estar en constante revisión y reconstitución con respecto a qué se enseña y qué se deja de enseñar por haber sido sustituido.

Cómo no, la Biofarmacia y la Farmacocinética son fundamentales para cualquier farmacéutico sea cual sea su destino final, dado que es imprescindible conocer tanto todo el agregado de procesos LADME, posibles vías para evitar complicaciones asociadas y, en general, qué es lo que ocurre al fármaco una vez se introduce en el organismo. La modelización PK/PD, farmacología de sistemas y demás disciplinas deberían ser claramente tenidas en cuenta, dado que de poco sirve tener una molécula terapéutica si después no podemos describir su viaje por el cuerpo. Los avances exigen nuevos farmacéuticos estrictamente formados en cumplir correctamente estas tareas.

5.Farmacología, Medicina y bases anatómico-funcionales del cuerpo humano:

Bloque insustituible por mucho que cambie la Farmacia, ya que no se puede actuar sobre el cuerpo sin conocer antes cómo este funciona en la salud y en la enfermedad, y con respecto a qué factores: esta función la cubrirán Anatomía, Fisiología, Fisiopatología, Inmunología, Nutrición y Toxicología.

Ciertas nociones de Patología molecular y Análisis de laboratorio son estrictamente necesarias para comprender los mecanismos de las diferentes enfermedades y cómo podremos medir la efectividad de un tratamiento o valorar el avance de patologías.

Por último, tanto Farmacología como Farmacoterapia Clínica son parte de la cima de la montaña. Muchas de las asignaturas nombradas tienen como objetivo final llevar a la adecuada comprensión de estas disciplinas de la que poco queda por decir: los elementos más definitorios del farmacéutico deben siempre conservarse como oro en paño.

6.Bases físico-matemáticas de la Farmacia:

Al igual que todo biosanitario, es imprescindible una amplia comprensión y, sobre todo, aplicación tanto de la Física (especial incisión en aplicarla absolutamente y en cada ejemplo a los medicamentos) y de la Estadística, cobrando esta segunda una importancia vital en la vida de cualquier profesional que aspire a moverse hoy en día en cualquier ámbito laboral, dado que quien es capaz de controlar los grandes números tiene gran parte del trabajo hecho (ya sea investigación, estudios a nivel de farmacia comunitaria o comprensión de un problema estadístico en el desarrollo industrial de un medicamento).

7.Estancias tuteladas y TFG:

El Trabajo de Fin de Grado (TFG) debe mantenerse como la primera experiencia de trabajo profesional autónomo bajo la supervisión de un orientador, probablemente una de las experiencias más enriquecedoras de cualquier grado. Las Estancias Tuteladas ejercen una función muy parecida, y por tanto creo que, además de en farmacia comunitaria y hospitalaria, deberían poder realizarse en industria, laboratorios de síntesis, centros de investigación farmacológica o galénica, etc., dado que la realidad de los farmacéuticos es que, con su amplitud de conocimientos, no se van a limitar a ocupar Oficinas de Farmacia y hospitales.

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Parecía difícil, pero hemos conseguido aplicar el método de Hegel, que recomendó “primero tener la visión del bosque para después conocer detenidamente los árboles singulares”, a la creación de un plan de estudios de Farmacia en el que debe primar la coordinación e interrelación entre asignaturas.

Si Hegel hubiese hablado de la gran multiplicidad de las disciplinas estudiadas en Farmacia, se hubiese dado cuenta de que un farmacéutico no es la suma de estas, sino un nuevo elemento capaz de integrarlas y viajar entre áreas del conocimiento con agilidad para lograr su propósito sanitario, siendo su valor superior a una simple suma de conceptos: la unidad dialéctica hecha farmacéutico.

 

Carlos García Ardanaz

(Este trabajo ha obtenido el primer premio en el  IV Concurso de Ensayo para Alumnos de Farmacia organizado por la Asociación Española de Farmacia Social, la Federación Española de Estudiantes de Farmacia y Correo Farmacéutico). 

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