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Decía el actor, director y escritor estadounidense Woody Allen: “Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”. Y es cierto, desde luego, que como farmacéuticos estamos interesados en entender y prever hacia dónde nos dirigimos como profesionales. En este texto hablaremos acerca del futuro de los farmacéuticos, principalmente en el papel de la oficina de farmacia, aunque también teniendo en cuenta el resto de posibles salidas profesionales del farmacéutico como pueden ser farmacia hospitalaria, industria o investigación.

Mi visión del futuro del farmacéutico de oficina de farmacia es la de un profesional totalmente integrado en un equipo sanitario formado principalmente por médicos, enfermeros, farmacéuticos y por el paciente. En éste, el farmacéutico cumplirá las funciones que como el profesional del medicamento le corresponden –principalmente atención farmacéutica- trabajando de manera coordinada y eficaz con el resto del equipo sanitario. Por otra parte, veo a un farmacéutico adecuadamente amparado por la legislación y dotado de las competencias necesarias para realizar su profesión sanitaria de la mejor manera. Sobre este punto que trataré posteriormente, pienso que será necesario que el Estado financie ciertos servicios profesionales del farmacéutico para que sea rentable como empresa ofrecerlos; servicios que por otra parte ahora no se dan en España y que son necesarios para la sociedad. Por último, confío en que los farmacéuticos se sabrán adaptar a los avances sanitarios, como pueden ser la medicina genética y a los avances informático-técnicos: videoconferencias o educación a través de internet. 

A continuación, desarrollaremos por puntos el futuro del farmacéutico como profesional.

1) Incorporación de farmacéutico al equipo sanitario

El farmacéutico es el profesional especialista en el medicamento. Cuando se habla del equipo sanitario, el farmacéutico cumple un rol específico e insustituible. A lo largo de los años se ha ido reforzando cada vez más la idea de la necesidad de esta colaboración estrecha entre los distintos profesionales sanitarios para lograr el óptimo resultado sobre la salud del paciente. Esta labor de coordinación y colaboración en pos de la salud del paciente se ha venido desarrollando cada vez más en el ámbito hospitalario, pero no tanto en la oficina de farmacia. Por lo tanto ese será uno de los principales retos que tendrá que superar el farmacéutico de oficina de farmacia en el futuro.

En España, la integración del farmacéutico de oficina de farmacia en el equipo sanitario pasa necesariamente por: 

  • Una mejora de la comunicación entre el farmacéutico y el médico. Ante cualquier incidencia -en la receta médica, en la medicación, etc.- el farmacéutico debe poder comunicarse con el médico con brevedad y eficacia. En España no se suele actuar de esta forma. El farmacéutico de oficina de farmacia y el médico no están acostumbrados a trabajar juntos. Todo esto tendrá que cambiar. Además los pacientes en España no están acostumbrados a un buen servicio de atención farmacéutica, que por otra parte exige pasar más tiempo de media cada vez que acuden a la farmacia. Así pues, para poder desarrollar la actividad óptima del farmacéutico será necesario también que, mediante campañas sanitarias y modificaciones en la legislación, se produzca un cambio en la percepción que tiene la sociedad sobre el farmacéutico, haciendo que ésta comprenda la necesidad de la atención farmacéutica y que considere al farmacéutico como a un integrante más del equipo sanitario.
  • El acceso del farmacéutico de oficina de farmacia a la historia clínica del paciente. Para poder llevar a cabo las labores de atención farmacéutica –indicación, dispensación y farmacoseguimiento- es necesario que el farmacéutico tenga acceso a la historia clínica del paciente, pudiendo así conocer sus patologías y su medicación y siendo así capaces de tener los conocimientos suficientes para realizar su profesión adecuadamente. 

2) Prioridad del farmacéutico: ofrecer atención farmacéutica.

A lo largo de los años, el farmacéutico como profesional ha ido perdiendo ciertas competencias y no ha sabido reclamar otras que iban apareciendo y que han sido adjudicadas a otros profesionales sanitarios menos preparados en esos aspectos. Los farmacéuticos por tanto, han tenido que ir reinventándose como profesionales para defender su importancia y necesidad dentro de la sociedad. 

Como ya sabemos, el farmacéutico es el profesional sanitario especialista del medicamento. Mientras que hace unos años la labor del farmacéutico se centraba casi exclusivamente en este campo, hoy en día podemos observar que en las oficinas de farmacia se ofrecen otros servicios que en realidad no son ni exclusivos ni propio de los farmacéuticos como son por ejemplo dermocosmética, centros de estética o consultas de nutrición. De alguna forma, nos hemos olvidado de dar óptimamente los servicios que nos corresponden como farmacéuticos, sobre todo de la atención farmacéutica. Hemos buscado la alta rentabilidad en las oficinas de farmacia por encima de asegurarnos de dar nuestro servicio sanitario adecuadamente.

Hasta hace unos pocos años ni siquiera luchábamos por conseguir que el Estado financiara ciertos servicios sanitarios en las oficinas de farmacia, y viendo que no eran tan rentables, les quitamos importancia. Así fue como nos convertimos en “vendedores de medicamentos” y hemos olvidado nuestra labor en el equipo sanitario y nuestra acción educadora de la sociedad en cuanto a la utilización de medicamentos. Hemos estado trabajando más el marketing que la indicación farmacéutica, hemos hecho más hincapié en que el farmacéutico sepa más de dermocosmética que dispensar adecuadamente, y nos hemos centrado más en vender que en ofrecer a la sociedad nuestro trabajo sanitario.

Por tanto, hemos terminado por perder el respeto de la sociedad y del resto del equipo sanitario como profesionales sanitarios. Nos hemos ganado que consideren a los farmacéuticos de oficina de farmacia como meros “vendedores de pastillas” y que cuando un farmacéutico recomiende un producto más caro el paciente piense “este me quiere colar algo”. Hemos alimentado así el debate sobre la posibilidad de vender medicamentos por internet, vender medicamentos en centros comerciales o la desregularización de las oficinas de farmacia. Debido a que los farmacéuticos hemos olvidado centrarnos en la labor sanitaria, la sociedad ha llegado a pensar que realmente la actuación del farmacéutico es banal; la de un simple vendedor que da consejos de vez en cuando.

Pues no, no da igual. La atención farmacéutica es un bien sanitario necesario que sólo puede realizarse adecuadamente por farmacéuticos y que es imprescindible para la adecuada actuación sanitaria sobre la sociedad. Estoy seguro de que en el futuro los farmacéuticos serán capaces de redirigir su rumbo y que al centrarse en la atención farmacéutica -además de, por qué no, trabajar de forma secundaria otro tipo de servicios- serán capaces de que la sociedad y el resto del equipo sanitario recuperen el respeto por ellos y vean su necesidad e importancia. También deberá darse el debate sobre si habrá servicios farmacéuticos que estén financiados por el sistema sanitario o no, y la forma de financiación. Dentro del aspecto de mejora de la imagen del farmacéutico como profesional sanitario, estoy seguro de que en un futuro cercano empezarán a llevarse a cabo cada vez más estudios que demuestren la importancia de la óptima labor del farmacéutico y la necesidad de llevar a cabo la atención farmacéutica en toda la población.

Otro aspecto que me gustaría resaltar sería la importancia de que los farmacéuticos de oficina de farmacia estén adecuadamente formados para llevar a cabo su labor profesional. Actualmente, el campo profesional del farmacéutico donde menor necesidad de que el expediente académico sea bueno es la oficina de farmacia, al contrario que en la industria, investigación o en la farmacia hospitalaria. Esto conlleva al riesgo de que los peores expedientes, o por decirlo de otra forma, de que los profesionales menos preparados sean los que se dediquen finalmente a la oficina de farmacia. Esto no tiene que ser siempre así, pero sí que está claro de que un graduado en farmacia con un expediente menos brillante va a ser más proclive a terminar trabajando en una oficina de farmacia. A lo largo de todo este ensayo hemos ido resaltando la importancia que tiene para la sociedad que los farmacéuticos de oficina de farmacia estén bien preparados y desempeñen óptimamente su labor, ya que ésta es necesaria e insustituible. Por lo tanto, en el futuro pienso que una vez graduados, los farmacéuticos que deseen dedicarse finalmente a trabajar en la oficina de farmacia deberán realizar una prueba de nivel, un curso adicional o un máster; para así asegurarnos de que todo aquel farmacéutico que trabaja en una oficina de farmacia tiene el nivel, la preparación y la motivación adecuada para llevar a cabo óptimamente su labor sanitaria.

3) Farmacia: ¿empresa o centro sanitario?

El carácter privado de las oficinas de farmacia presenta numerosas ventajas. Cabe destacar que en la actualidad se realizan en las oficinas de farmacia numerosos servicios que evitan el gasto que supondrían para el Sistema Sanitario si éste los asumiera: medidas de tensión, ciertos análisis, indicación farmacéutica, etc.

Sin embargo, a pesar del carácter privado de las oficinas de farmacia, debido a los grandes recursos que tendrán que invertir las oficinas de farmacia para ofertar la atención farmacéutica adecuadamente, estoy seguro de que una vez pasados los efectos de la crisis económica en la que nos encontramos, los farmacéuticos conseguirán que el Estado financie una cartera de servicios profesionales del farmacéutico; encontrándose en ellaprincipalmente los servicios de indicación, dispensación y farmacoseguimiento. Esto ya vemos que es así en ciertos modelos como el inglés,  y creo que en los próximos años tenderemos a aplicar esta medida en nuestro modelo mediterráneo.

Así pues el modelo de oficina de farmacia en España deberá cambiar para resolver parte de los graves problemas que presenta en la actualidad: la venta de ciertos medicamentos sin receta aunque haga falta prescripción médica, la no aplicación de la atención farmacéutica de manera óptima y completa, la diversificación de la farmacia en servicios no propios del farmacéutico, etc. De esta forma, mediante la financiación de una cartera de servicios del farmacéutico por parte del Estado, se resolverán algunos problemas de mala praxis que se vienen dando en el actual modelo, y el farmacéutico podrá centrarse en los servicios propios que lo caracterizan.

4) Gran peligro: venta por internet.

Estamos observando que nos están “vendiendo” cada vez más la idea de que los farmacéuticos de oficina de farmacia nos tenemos que reinventar y que tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos. Que la venta online de medicamentos, OTC y productos de parafarmacia va a ser un paso decisivo al que nos vamos a tener que apuntar si queremos sobrevivir como profesionales sanitarios, y que será necesario trabajarla si las pequeñas oficinas de farmacia quieren sobrevivir.

Sin embargo como profesionales sanitarios deberemos ser capaces de ver la falacia que se encierra en tales enunciados. Deberemos estar atentos para ver que en realidad la venta de medicamentos por internet supone una grave amenaza para nuestra profesión y para la sociedad.

Como farmacéuticos, nos formamos durante 5 años sobre el medicamento, adquiriendo la formación necesaria para informar al paciente adecuadamente acerca de su uso, avisarle de las posibles reacciones adversas que puede experimentar, vigilar si hay interacciones, hacer farmacovigilacia y farmacoseguimiento, etc. Sin embargo, estas actividades dejarían de hacerse en los casos en los que el paciente en pos de un posible mejor precio decidiera comprar sus productos por Internet. Así pues, mediante la compra por Internet se le quita toda la importancia a nuestra profesión, comparando la venta de medicamentos, OTC y parafarmacia con la venta de otro tipo de bienes no sanitarios. Esto es un error garrafal que repercute finalmente en la salud de nuestra sociedad. Según un estudio publicado en la revista Farmacia Hospitalaria, los ingresos relacionados con RNM en los servicios de urgencias de los hospitales suponen entre el 13 y 16,1% de los ingresos totales, y de esos ingresos, el 63,5% eran prevenibles (Pérez Menéndez-Conde C, Bermeo Vicedo T, Delgado Silveira E y Carretero Accame E. (2011) Adverse drug reactions which provoke hospital admission. Farm Hosp. Sep-Oct; 35 (5):236-43). Esto demuestra que el uso de medicamentos no es baladí y que realmente hay que hacer más esfuerzos por proteger la actuación del profesional farmacéutico, en vez de sabotearla.

Por tanto, en un futuro, a no ser que se mejore la comunicación de la venta por internet (mediante videoconferencias con el farmacéutico por ejemplo), no creo que la venta por Internet de medicamentos prospere (o al menos no creo que deba hacerlo más aún). Puede que tenga ciertas aplicaciones y ciertos casos en los que presente algunos beneficios: entrega a domicilio para personas con movilidad reducida, cursos de educación para la población, etc. No obstante, considero que en el futuro el núcleo de la actividad del farmacéutico de oficina de farmacia seguirá estando en la propia oficina de farmacia. 

5) En conclusión:

El farmacéutico como profesional es insustituible y necesario para la sociedad porque es el profesional del medicamento, el que más sabe de él. En ámbitos como la farmacia hospitalaria, la industria o la investigación, es cierto que tiene bastante bien definida su actuación, sus competencias y su importancia. Por tanto, el mayor reto que tiene el farmacéutico como profesional se presenta en la oficina de farmacia. 

La oficina de farmacia lleva en crisis muchos años debido a que los farmacéuticos no han sabido reinventarse y centrarse en los servicios que definen su profesión. Han apostado durante demasiado tiempo por mejorar como empresa y no como sanitarios. Han tratado de ser mejores gestores de empresa, trabajar con ventas cruzadas, realizar el mejor marketing, el mejor escaparatismo, etc; olvidando y dejando de lado lo que les define como profesionales de la salud, que se resume en la Atención Farmacéutica. Por fortuna, en los últimos años, los farmacéuticos han ido corrigiendo el rumbo. 

En un futuro, el farmacéutico de oficina de farmacia se habrá centrado principalmente en la Atención Farmacéutica, ofreciendo otro tipo de servicios de manera secundaria. Habrá conseguido entrar plenamente en el equipo sanitario, teniendo una óptima comunicación con el resto de integrantes de dicho equipo, y poseyendo acceso a la historia clínica de cada paciente. Por último, se habrá adaptado a los nuevos avances sanitarios, sobre todo en cuanto avances en el área de la genética (farmacogenética) y las consultas a través de internet.

Todo esto por supuesto, sólo lo conseguirá trabajando por ello. Tendrá que haber una organización de los Colegios Farmacéuticos y de los propios farmacéuticos, para poder convencer de nuevo a la sociedad y a los legisladores de la importancia (que es real) que tienen los farmacéuticos como profesionales, y la necesidad de otorgarles competencias legales y financiación suficiente para poder llevarlas a cabo. Como conclusión por tanto a este ensayo dejo la siguiente cita del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry: “No se trata sólo de prever el futuro, sino de hacerlo posible”; que espero que sirva de inspiración para concienciarnos de todo el trabajo que tenemos por delante para defender y desarrollar nuestra maravillosa profesión.

(Este trabajo ha obtenido el tercer premio en el  III Concurso de Ensayo para Alumnos de Farmacia organizado por la Asociación Española de Farmacia Social, la Federación Española de Estudiantes de Farmacia y Correo Farmacéutico)

Alejandro Forcada Tomé 

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